¡Feliz Navidad! ¡Feliz Año Nuevo! Todo es alegría y buenos deseos en esta época del año en la que celebramos la amistad y el amor. Buscamos momentos para el encuentro con nuestros mejores amigos, con nuestros familiares más queridos, y, en definitiva, con todas aquellas personas que forman parte de nuestra vida.
Estas celebraciones son reuniones donde utilizamos todo aquello que nos ayuda a crear un ambiente “navideño”. Son precisamente estos nuevos elementos los que suelen alterar las rutinas del hogar afectando a nuestra mascota y pueden suponer riesgos, a veces incluso graves. Pero no nos alarmemos, veamos primero cuáles son y cómo prevenirlos.
Los perros son muy curiosos y querrán revisar todo aquello que aparezca como nuevo, incluyendo los elementos decorativos y los regalos.
¿Qué podemos hacer para conseguir que nuestra Navidad sea segura para nuestra mascota?
Los perros son muy curiosos y querrán revisar todo aquello que aparezca como nuevo, incluyendo los elementos decorativos, los regalos y los nuevos alimentos elaborados.

● Comidas:
Las comidas navideñas son un delicioso manjar para nosotros y un posible problema para nuestras mascotas, ya que sus metabolismos nos están preparados para digerir determinados nutrientes.
Es nuestra responsabilidad avisar a los invitados de que no queremos que compartan la comida con nuestros perros y gatos. Una buena idea es disponer de chuches especiales para animales que podamos repartir y utilizar durante la celebración.
Los principales alimentos de riesgo son:
- Los huesos cocinados y las espinas que pueden astillarse.
- La carne y los huesos de cordero, por su contenido graso.
- Los embutidos, por su elevado contenido en sal.
- Los chocolates, tóxicos por contener teobromina.
- Las uvas, las pasas, la cebolla, el ajo y los puerros, habituales en los cocidos, que son tóxicos.
- La cáscara del marisco ya que contiene la quitina que no es digerible.
● Plantas:
Una adecuada selección de las plantas y de su ubicación nos ayudará a evitar accidentes.
- Los frutos blancos del muérdago, los frutos rojos del acebo y las hojas rojas de la flor de Pascua (Poinsettia) son tóxicos para nuestras mascotas. Intenta evitar estas tres plantas; utiliza plantas artificiales o bien ubícalas fuera del alcance del animal.
- El árbol de Navidad será atractivo para trepar a él, jugar con sus ramas, rascar la tierra e incluso orinar en la maceta. El riesgo está en que el árbol se tumbe y dañe a tu mascota. Busca una buena base sólida y sujétalo a la pared. Cubre la base con papel de aluminio y rocía el árbol con citronela, conseguirás un olor agradable para los humanos pero que rechazará tu perro. Con ello también evitarás que tu perro pueda ingerir las hojas punzantes del árbol que podrían causarle alguna perforación intestinal.

● Comidas:
Las comidas navideñas son un delicioso manjar para nosotros y un posible problema para nuestras mascotas, ya que sus metabolismos nos están preparados para digerir determinados nutrientes.
Es nuestra responsabilidad avisar a los invitados de que no queremos que compartan la comida con nuestros perros y gatos. Una buena idea es disponer de chuches especiales para animales que podamos repartir y utilizar durante la celebración.
Los principales alimentos de riesgo son:
- Los huesos cocinados y las espinas que pueden astillarse.
- La carne y los huesos de cordero, por su contenido graso.
- Los embutidos, por su elevado contenido en sal.
- Los chocolates, tóxicos por contener teobromina.
- Las uvas, las pasas, la cebolla, el ajo y los puerros, habituales en los cocidos, que son tóxicos.
- La cáscara del marisco ya que contiene la quitina que no es digerible.
● Plantas:
Una adecuada selección de las plantas y de su ubicación nos ayudará a evitar accidentes.
- Los frutos blancos del muérdago, los frutos rojos del acebo y las hojas rojas de la flor de Pascua (Poinsettia) son tóxicos para nuestras mascotas. Intenta evitar estas tres plantas; utiliza plantas artificiales o bien ubícalas fuera del alcance del animal.
- El árbol de Navidad será atractivo para trepar a él, jugar con sus ramas, rascar la tierra e incluso orinar en la maceta. El riesgo está en que el árbol se tumbe y dañe a tu mascota. Busca una buena base sólida y sujétalo a la pared. Cubre la base con papel de aluminio y rocía el árbol con citronela, conseguirás un olor agradable para los humanos pero que rechazará tu perro. Con ello también evitarás que tu perro pueda ingerir las hojas punzantes del árbol que podrían causarle alguna perforación intestinal.

